Una investigación publicada en la revista científica Environment & Health ha constatado que las extensiones de pelo son un cóctel de sustancias químicas peligrosas para la salud. Los científicos analizaron 43 productos muy populares de extensiones de cabello, vendidos en tiendas y en internet en Estados Unidos, y detectaron más de 900 'huellas' de químicos, identificando finalmente 169 sustancias químicas de 9 tipos. Entre ellas había retardantes de llama, ftalatos, pesticidas, estireno, tetracloroetano y estannanos, algunas de las cuales están claramente asociadas por la ciencia a un mayor riesgo de cáncer, alteración hormonal y/o del sistema inmunológico. De los 43 productos, 19 decían ser ignífugos, 3 resistentes al agua, 9 resistentes al calor y 3 declaraban ser ecológicos, libres de plásticos o tóxicos. Al 'oscurantismo' de la industria se suma, según los autores, la falta de regulación sobre el uso de químicos en este tipo de productos en Estados Unidos. Las empresas que fabrican las extensiones en EE. UU. 'rara vez revelan los productos químicos utilizados para conseguir esas propiedades, lo que impide que los consumidores sepan el efecto para su salud de su uso prolongado', señala una de las autoras del estudio, Elissia Franklin.
Los investigadores alertan que el cóctel químico que contienen las extensiones afecta especialmente a las mujeres negras: más del 70% de ellas en Estados Unidos confiesa que las usa, en comparación con menos del 10% de las mujeres de otros grupos raciales y étnicos. 'Nuestros hallazgos dejan claro que se requiere una supervisión más estricta para proteger a los consumidores y empujar a las empresas a invertir en la fabricación de productos más seguros', concluye Franklin. Las extensiones de pelo, que se colocan directamente sobre el cuero cabelludo, a menudo se tratan con sustancias químicas para hacerlas resistentes al fuego, impermeables o antimicrobianas. Cuando se calientan y se peinan, liberan esas sustancias químicas al aire y pueden ser inhaladas.