Política Economía Del país 2026-01-07T16:24:34+00:00

Rusia despliega un submarino para escoltar un petrolero en Venezuela

EE.UU. intensifica esfuerzos para interceptar petroleros con crudo sancionado, elevando tensiones con Rusia. Moscú envía un submarino para escoltar el petrolero Mariner, que EE.UU. intenta incautar en aguas internacionales, creando una nueva crisis diplomática.


Desde finales de diciembre, Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para interceptar buques que transportan crudo sancionado e incluso ha logrado abordar y tomar posesión de otras embarcaciones en el Caribe bajo mandatos judiciales. La presencia de un submarino ruso en un operativo que involucra a las fuerzas estadounidenses eleva las tensiones internacionales y abre un frente diplomático sensible entre Moscú y Washington, en un momento en que ambos países tratan de equilibrar confrontaciones en distintos escenarios globales. La acción constituye un fuerte enfrentamiento geo-político entre Moscú y Washington sobre la aplicación de sanciones y la libre circulación marítima en un caso que involucra intereses energéticos, diplomáticos y militares. El buque en cuestión, identificado inicialmente como Bella 1 y actualmente rebautizado como Mariner bajo bandera rusa, ha sido perseguido por Estados Unidos desde fines de diciembre, cuando evadió un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera norteamericana en aguas del Caribe mientras se dirigía hacia Venezuela. Caracas, 7 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA – La crisis política y energética en Venezuela sumó un nuevo capítulo de alta tensión internacional con la confirmación de que Rusia ha enviado un submarino junto con otros recursos navales para escoltar un buque petrolero que fuerzas de Estados Unidos intentan incautar desde hace más de dos semanas en alta mar. La participación directa de fuerzas navales rusas en un operativo marítimo de este tipo constituye un punto de inflexión en la crisis venezolana y un escenario de confrontación directa entre dos potencias con implicancias para la estabilidad regional e internacional. Fuentes consultadas: Reuters, Wall Street Journal, CBS News, The Guardian, Financial Times, Fox News. La tripulación del Mariner habría pintado una bandera rusa en su casco y cambiado su registro legal en un intento por reclamar protección de Moscú, una maniobra que ha complicado los esfuerzos de abordaje bajo la justificación de Washington de que el buque navegaba con una bandera no válida conforme al derecho internacional marítimo. La respuesta de Rusia fue rápida y contundente. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso ha expresado su “preocupación” por la persecución estadounidense y ha señalado que la atención sobre el buque es “desproporcionada” respecto a su estatus supuestamente pacífico, según declaraciones recogidas por medios internacionales. El incidente ocurre en el marco de las operaciones emprendidas por el gobierno del presidente Donald Trump para cortar los flujos de petróleo vinculados al régimen de Nicolás Maduro y consolidar la presión económica sobre Caracas. Washington sostiene que el petrolero forma parte de la denominada “flota en la sombra”, un conjunto de embarcaciones que transportan petróleo para países sancionados como Venezuela, Irán y Rusia, violando las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Según fuentes de inteligencia citadas por medios estadounidenses, las fuerzas de seguridad de Estados Unidos han venido rastreando la embarcación a través del Atlántico durante más de dos semanas, con el objetivo de interceptarla antes de que alcance aguas europeas. Expertos en derecho marítimo consultados por medios internacionales destacan que la reflagación de buques en alta mar y su protección por parte de potencias extranjeras plantean desafíos complejos para las leyes internacionales y la soberanía en aguas jurisdiccionales. El petrolero actualmente navega en el norte del Atlántico, con seguimiento de aviones de vigilancia de Estados Unidos y aliados europeos, y podría acercarse en los próximos días a zonas bajo jurisdicción de países como Islandia o el Reino Unido, donde una posible interceptación o conflicto diplomático tendría implicancias aún más amplias en la cooperación transatlántica. La situación en alta mar se suma a un clima de máxima tensión entre Rusia y Estados Unidos por una serie de cuestiones internacionales, incluyendo fricciones sobre sanciones, intereses energéticos y disputas políticas de largo alcance. Según el Wall Street Journal y otros medios, Moscú despachó un submarino y otras unidades navales para acompañar la travesía del Mariner, una medida que subraya una escalada directa con Estados Unidos en el contexto de las tensiones por Venezuela.