Varios estudios demuestran que consumir un huevo grande al día o otras proteínas animales ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre en ayunas y a mejorar la sensibilidad a la insulina.
Una dieta rica en proteínas puede estabilizar el azúcar en sangre, ya que influye en la digestión de carbohidratos.
La Asociación Americana de Diabetes recomienda consumir pescado y mariscos al menos dos veces por semana, mientras que el lenteja y la carne de ave presentan propiedades similares para mejorar el control de la glucosa en sangre. Las proteínas vegetales también son beneficiosas; las semillas de lino y los legumbres aumentan la saciedad y reducen el apetito.
Las nueces son ricas en magnesio y grasas insaturadas, lo que mejora la sensibilidad a la insulina. Consumir una pequeña mano de nueces al día reduce el hambre, mantiene un peso saludable y ayuda a prevenir los picos bruscos de azúcar en sangre.
Consumir entre dos y cuatro huevos a la semana, junto con proteínas de ave y pescado, logra una dieta equilibrada que apoya el control de los niveles de azúcar. Por ello, los expertos aconsejan incluir estos alimentos en planes de nutrición personalizados para pacientes.