La manzana verde se considera una de las pocas frutas que combinan un alto valor nutricional con un bajo nivel de azúcar, lo que la convierte en una opción ideal para diabéticos. Este fruto tiene un bajo índice glucémico (alrededor de 39), lo que significa que libera azúcar lentamente en el torrente sanguíneo y evita picos repentinos en los niveles de glucosa. Además, contiene fibra soluble que ralentiza la absorción de carbohidratos y estabiliza los niveles de azúcar en la sangre. Los antioxidantes de la manzana verde ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, protegiendo las células pancreáticas y mejorando la sensibilidad a la insulina. Por lo tanto, comer la manzana con su piel es una de las mejores maneras de aprovechar todos estos beneficios. Para maximizar los beneficios, se recomienda consumir una porción media de manzana, teniendo en cuenta la ingesta total de carbohidratos, y evitar el jugo de manzana, que carece de fibra y eleva rápidamente el azúcar en sangre.
Manzana Verde para el Manejo del Diabetes
Las manzanas verdes tienen un bajo índice glucémico, fibra soluble y antioxidantes que ayudan a estabilizar el azúcar en sangre y a mejorar la sensibilidad a la insulina.